Este 19 de marzo, en que conmemoramos el día de lxs artesanxs, nos encontramos impactadxs por la noticia de la muerte de Ricardo Soto, artesano en joyas de piedra de la ciudad de Valdivia. Ricardo Soto y sus vecinxs llamaron repetidamente a la urgencia para obtener una atención, conscientes de la gravedad de su estado, pero nunca obtuvieron una respuesta. Un vecino lo encontró muerto producto de una insuficiencia respiratoria aguda, como consecuencia del Covid-19.

Es indignante ver la forma en que el Estado de Chile, y el gobierno de Sebastián Piñera, gobierno violador de DDHH, destina recursos para proteger la estatua de Baquedano e instalar una bóveda en Plaza Dignidad, mientras Ricardo murió en su casa por Covid-19 esperando ser hospitalizado. Esta situación no es más que un ejemplo del abandono del Estado respecto de quienes desarrollan las artes y los oficios en Chile, y evidencia el actuar elitista de nuestras autoridades en materia de cultura y patrimonio.

En el día de lxs artesanxs denunciamos la inexistencia de políticas públicas de apoyo respecto de lxs trabajadorxs de las artes y oficios, a sus gremios y asociaciones, la falta de acciones orientadas a garantizar mínimos derechos sociales, tan básicos como una salud digna. La muerte de Ricardo emerge para interpelar al gobierno de Sebastián Piñera, y contrasta tristemente con proyectos públicos tan ostentosos como el Palacio Pereira y la restauración de la estatua de Baquedano. Recordamos la rifa que organizaron lxs funcionarixs del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, de forma autogestionada, para ir en ayuda de cultorxs de manifestaciones reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile, y la valoramos. Pero no es más que un ejemplo claro de la falta de iniciativas públicas, y que ante la precarización de lxs cultorxs, son lxs trabajadorxs de la cultura quienes reaccionan para dar apoyo. Aún resuenan las palabras del ex Ministro de Educación Gerardo Varela, quién se preguntaba por qué no hacemos bingos para responder a nuestros derechos sociales básicos, los que están consagrados en tratados de Derechos Humanos, como el derecho a la salud, la educación.

La muerte de Ricardo Soto refleja la situación precaria en que viven los y las artesanas de Chile, y nos recuerdan la importancia de hacer cambios sociales destinados a valorar a quienes son portadores de conocimientos tradicionales, y a resguardar la preservación de dichos conocimientos y modos de vida. Nos vuelven a recordar que ante un Estado incompetente y una vida precarizada nuestra salida son las redes de solidaridad y apoyo mutuo y el camino hacia la autogestión de nuestras necesidades como comunidades de artesanxs.

En el día de lxs artesanxs ponemos acento en el silencio de las autoridades de la cultura y el patrimonio respecto a esta situación, y en general, respecto a la situación de vulnerabilidad de los y las artesanxs. Ya que mientras las autoridades siguen celebrando en nombre de la cultura, quienes resguardan sus saberes y prácticas, siguen recibiendo las repercusiones de un sistema económico, político y social precarizante que se ha visto potenciado por la alerta sanitaria que estamos viviendo hace más de un año.