por Débora Cerutti desde “La Tinta

Comienza a funcionar en el local gastronómico de 1936 un Almacén de Economía Social. Contará con gran variedad de productos artesanales y agroecológicos provenientes del trabajo cooperativo y solidario, de emprendimientos familiares y de organizaciones sociales. Una nueva apuesta a la autogestión y al consumo responsable.

Comer en 1936 es un acto de goce para el cuerpo. Sorprenderse con el menú y la creatividad en torno a las opciones vegetarianas y carnívoras, veganas y para celíacos, celebrar la comida saludable que realizan las compañeras y cuidar el bolsillo gracias a los menús accesibles es parte de lo que a diario garantiza esta cooperativa de trabajo que ya lleva cuatro años en el rubro gastronómico. Desde hace dos años, 1936 abrió un restaurante en un local comercial en pleno centro de la ciudad, con la calidez en la atención de quienes allí trabajan sin patrón y de manera cooperativa.

Hoy, nace una nueva propuesta de consumo impulsada por esta cooperativa: el Almacén de la Economía Social, un punto de difusión y distribución de productos generados con trabajo solidarios y lógicas no capitalistas: “Sumamos una propuesta a las consumidoras con la intención también de ayudar a crecer a otros proyectos, teniendo en cuenta que una de las mayores problemáticas que existe dentro de la economía social solidaria es el tema de comercializar”, nos dice Tristán, uno de los miembros de 1936. Él destaca que, frente a las empresas capitalistas que tienen sus lógicas monopólicas de competencia y de maximización de ganancias, existen cientos de proyectos en Córdoba vinculados con la economía social: “Nuestra idea es acercar un poco a esos emprendimientos la posibilidad de hacerles llegar sus productos a las consumidoras que puedan estar interesadas en obtenerlos en la zona centro de la ciudad de Córdoba”.

Cabe destacar que 1936 participa de Cooperativas Libertarias: “Se trata de un espacio de articulación de diferentes cooperativas que trabajamos sin patrón y que tenemos una búsqueda horizontal en las formas de relacionarnos. Realizamos talleres de formación y nos vinculamos con otros grupos como el Trabajadoras Somos, espacio de coordinación entre varias organizaciones desde donde fomentamos luchas más amplias”, cuenta Tristán. Cooperativas Libertarias está también conformada por Waraka textil y Corteza de Chañar, dos emprendimientos autogestivos cuyos productos se podrán hallar en el nuevo almacén.

Enfrentar la crisis desde la solidaridad

El origen de la Cooperativa 1936 está ligado a la decisión de poner en marcha una serie de ideas y principios que guían el accionar de sus miembros. “El cooperativismo nos permite enfrentar el cotidiano, basándonos en la solidaridad y el apoyo mutuo. No es sólo una cuestión económica de que nos podamos ganar el pan de manera diferente a la empresa capitalista, sino que la intención es que la cooperativa nos pueda mantener en todos los aspectos, que nos podamos contener, que aprendamos a gestionar, que tengamos algunas prácticas con perspectiva prefigurativa del futuro”, reflexionan cuando se refieren a la necesidad de empezar a construir hoy el mundo que queremos.
“Si queremos una sociedad donde no haya patrones, hay que empezar a hacerlo hoy. Si queremos una sociedad donde nos manejemos con asambleas para tomar decisiones, hay que empezar a hacerlo hoy. Que eso pueda empezar a suceder en el aquí y ahora”, expresan.

Cecilia, otra de las integrantes de la cooperativa, planteó la experiencia de empoderamiento que implica trabajar de esta manera: “Es bueno que el espacio donde trabajamos y participamos, que es propio y nos empodera, sea también el lugar donde intentamos construir bases de una sociedad diferente. Lo que se construye día a día, mes a mes, año a año es algo tangible, real y que entusiasma y contagia a otrxs la posibilidad de transformar la realidad”.

La salida es colectiva

“Hace muchos años, hicimos un pequeño ensayo de una cooperativa de consumo y distribución, y creo que, si bien eso no pudo seguir existiendo, de alguna manera nos quedó esa idea dando vueltas y la necesidad de fomentar y retribuir a las compañeras y a la sociedad con esta experiencia”, nos cuenta Cecilia, recordando el origen del proyecto que hoy está naciendo. En ese sentido, el Almacén de la Economía Social se convirtió en una apuesta de crecimiento de las redes de productoras y productores, colectivos y organizaciones que construyen formas de consumo distintas a las capitalistas, en armonía, respeto y cuidado a la madre tierra.

Habilitar un espacio en el centro de la ciudad para que los emprendimientos puedan llevar sus productos, comercializarlos y las personas puedan acceder a un consumo responsable donde se valora la dignidad, el trabajo, la autogestión, el cuidado del planeta y la comunidad, es parte del horizonte de 1936. Al respecto, nos dice Cecilia: “Son producciones respetuosas que no tiene explotación humana detrás. Habilitar a que exista también para nuestras vecinas, consumidoras, el público en general opciones diferentes y para las otras cooperativas, emprendimientos familiares y regionales, la posibilidad de subsistir, crecer, ser visibles”.

Consumidoras somos todas

“La economía social es otra manera de entender la economía y el mundo. Donde, en lugar de poner el foco en el mercado, el dinero y la competencia, lo hacemos en lxs actores más importantes: lxs consumidorxs, lxs trabajadorxs y el planeta”, dicen desde la Cooperativa 1936.

Afirman, también, que la economía social tiene que ver con un tipo de economía que, por sobre todo, pone el eje que en las trabajadoras y consumidoras, y no en los mercados o el capital: “Consumidoras somos todas. Entonces, nuestra intención es focalizar en esas actoras e intentar fortalecer los aspectos que tiene esta perspectiva social, solidaria, responsable y cuidada”, afirma Tristán.

Elegir las palabras que definen nuestras prácticas es también construir el mundo que queremos. De ahí que la decisión de hablar de economía social tuvo que ver con “interpelar a lxs consumidorxs y hablar de prácticas humanas de relacionarnos entre seres humanos y con el planeta”, explica Cecilia.

La celebración de la apertura

“Queremos que se sigan abriendo almacenes y brindar la pequeña experiencia que estamos haciendo para que otras hagan sus experiencias y seguir multiplicando todo esto”, dicen lxs integrantxs del emprendimiento.

Este sábado 23 de marzo, abrirá sus puertas el Almacén de Economía Social en el local de 1936, en la calle San Jerónimo 514 (entre Balcarce y Paraná). Desde las 18 horas hasta medianoche, estarán presentes diferentes productores de distintos puntos del país para compartir sus experiencias y sus productos. Además, habrá degustaciones, proyecciones, música en vivo y brindis.

Desde la semana que viene, el almacén funcionará en los horarios de apertura del local gastronómico, de lunes a viernes de 10 a 16 horas. Además, lxs consumidorxs podrán realizar su pedido de almacén por delivery cada vez que pidan un Menú en el horario de funcionamiento de 1936.

El listado de productos

Si bien pronto estará disponible el catálogo online, anticipamos algunos de los emprendimientos que ofrecerán sus productos en el local de la cooperativa:

  • Corteza del Chañar: Productos que sanan y nutren. Desodorantes, descongestivos de las vías respiratorias naturales, üngentos para pieles sensibles, libro “Herbolario de bolsillo”.
  • Waraka textil: Productos de diseño textil. Bolsos, billeteras, alforjas, monederos, delantales para tatuadorxs, prendas y accesorios para trabajos de oficio, servicio de costura para diseñadores.
  • Ahumados Aliwen: Productos alimenticios de Traslasierra. Aceite de oliva, aceitunas, especias y condimentos ahumados, entre ellas, Masala ahumado (mezcla de ocho especias).
  • Flor de Luna: Productos de salud y belleza. Copitas menstruales, toallitas femeninas de tela, protectores diarios y protectores mamarios ecológicos. También lunarios, libros, bitácoras, encuadernaciones, ediciones de libros y publicaciones relacionadas a la ginecología natural.
  • Cooperativa El Faro: Productos de panificación de Traslasierra. Galletas integrales con dulce de membrillo.
  • Monte Adentro: Productos agroecológicos campesinos. Dulce de leche de cabra, miel, té, arropes.
  • Alternativa Marginal: Productos textiles. Remeras, buzos con diseños originales y alternativos.


*Por Débora Cerutti para La tinta. Imagen de portada: Colectivo Manifiesto.